|
Lecturas realizadas:163
¿Por qué tanta prisa? Me pregunté hace cuatro años… Y mi respuesta fue… Por costumbre,o mejor dicho,por mala costumbre…
Cada cosa necesita un tiempo para hacerla con calidad… Las prisas aparecen uando se empieza tarde o no se sabe cuánto tiempo se requiere para cada cosa.
Entonces decidí, analizar cada cosa que debo hacer, ordenarlas, prever tiempo para hacerlas y como frecuentemente hay algo inesperado, por el desorden de otras personas, preveo siempre un 10% más… Así consigo llegar puntual a mis citas e ir resolviendo los asuntos en el momento adecuado.
El tiempo es nuestro es nuestro mejor aliado, uando actuamos a tiempo; cuando no, se vuelve en contra.
Pero no es el tiempo, pues el tiempo pasa a la misma velocidad para todos, somos nosotros quienes no lo manejamos bien.
La otra cuestión era el enojo y también me pregunté ¿Por qué nos enojamos?, i al final con el enojo no se resuelve nada; a menos que hayamos acostumbrado a nuestra gente, en la casa y en la empresa que para hacer las cosas, tienen que sentirnos enojados. Pero esto, no es cosa de ellos, sino de nosotros.
Enojados estamos a la defensiva y apasionados en una alternativa. La mente se cierra y focaliza en “como yo digo” y “como yo quiero”. Y puede ser, que no tengamos razón…
¿Y entonces qué? Muy fácil, reorientar la mente y el comportamiento a la visión, “Sin prisas y sin enojos”… Las prisas no permiten tiempo para pensar y el enojo no proporciona calma para concentrarse!
¿Y cómo hacer? eterminar el tiempo necesario para cada cosa, ordénalas de forma lógica y cronológica y hacerlas por una. Pero también, empezarlas en el momento que corresponde para evitar las prisas porque se empezó tarde.
Para terminar puntual, poder descansar y continuar con la siguiente cosa, hay que empezar a tiempo, si no, todo se retrasará.
Es mentira que se puede recuperar el tiempo sin arriesgar la calidad y, entre más prisas, más riesgos.
Sentirse orgulloso y jactarse de no tener tiempo y siempre ocupado, además que transmite una imagen de desorganización, arriesga la calidad del trabajo y la calidad de vida.
Si con prisas y con enojos hace bastante bien su trabajo, sin prisas y sin enojos lo hará mejor, tendrá más tiempo, descansará y disfrutará más los pequeños y grandes éxitos.
Sin prisas y sin enojos es la conducta donde aplicamos el sentido común…
Pero esto no significa trabajar lento, ineficaz e ineficientemente, sino lo contrario,mantener e incrementar la velocidad de trabajo, haciéndolo de forma segura.
Se trata, de cambiar de ser \"correctivo\", actuando cuando los problemas ya se presentaron y hay que resolverlos, a \"preventivo\" para evitar que se presenten…
¡Pero es que en mi empresa está muy bien visto que uno vaya de cabeza todo el día!, me decía un gerente. ¡Entonces, hay que reorientar la empresa! le respondí… ¿Y esto se puede aprender? Claro. ¡Es cuestión de proponérselo! Otra pregunta insistió: ¿También funcionaría ahora que estamos en plena crisis?… Precisamente hoy es cuando más se debe hacer, pues las consecuencias de una mala decisión que en otros momentos pasarían desapercibidas, hoy pueden hacer que la empresa quiebre.
Pues ya lo sabe: Para afrontar la crisis es mejor: ¡Sin prisas y sin enojos!
Pedro Roque
www.pryavalencia.com
|