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¿Cuál es la diferencia entre hacer el trabajo por obligación y hacerlo por compromiso?... ¿Qué respondería Usted?…
Pues, esta pregunta la hice la semana pasada a varios participantes en un seminario y recibí, entre otras, las siguientes respuestas:
Cuando el trabajo se hace solo obligación, se hace por que hay que hacerlo, sin importar que quien lo hace lo quiera hacer o no. Cuando es por compromiso, se hace por que uno quiere hacerlo y lo hace con gusto…
Por obligación es normalmente a cambio de algo, por ejemplo el salario; por compromiso también, pero además se suma la satisfacción de hacerlo.
Por obligación se hace cuando el jefe está encima y presiona, por compromiso se hace, aunque el jefe no esté….
Por obligación se hace, para que no haya problemas y hasta puede ser que no se priorice la calidad, por compromiso se desea quedar bien y se prioriza siempre la calidad…
Por obligación se hace rápido y para salir del problema y el trabajo puede terminar en una chapuza, por compromiso se pone más atención y se hace bien…
Seguro que hay muchas más respuestas, pero para lo que pretendo en este artículo son suficientes… ¡Por cierto!... ¿Cuál fue su respuesta? ¿Se parece a alguna de las que me dieron y anoté?
Pues bien… Al margen de la pregunta y de las respuestas, yo creo que el éxito de un buen supervisor, jefe, gerente, director, propietario de una empresa o funcionario del gobierno, estriba en su forma de liderar y si consigue que su gente haga su trabajo, más por compromiso que por obligación… Es decir, por el nivel y grado de compromiso de sus colaboradores…
¿Puede ser esta una forma de medir el éxito en el liderazgo? Pienso que sí…
¡Pero conseguir el compromiso de la gente no es fácil! Me dijeron un amigo empresario y otro funcionario y en parte, ambos tienen razón, sobre todo cuando los responsables de la dirección de la empresa o el mismo dirigente, no dan buen ejemplo de compromiso y su función como líder, no pasa de lo normal o lo mínimo esperado…
A veces creo, que la versión que el trabajo, “Dios lo hizo como castigo” es un paradigma tremendamente equivocado, que motiva más a hacer el trabajo por obligación que por compromiso y, por lo tanto, la motivación que inspira es más negativa que positiva, haciéndolo sentir como algo pesado y tedioso que hay que quitarse de encima como sea y lo más pronto posible.
En la versión oriental, el trabajo lo asumen, técnicamente, como una oportunidad para desempeñarse y, espiritualmente, como una bendición que hay que agradecer y cuidar…
Pero volviendo a las respuestas que recibí de los participantes en el seminario a la pregunta sobre la diferencia entre hacer el trabajo por obligación o por compromiso, la que más me gusto, fue la de una señora que después de reflexionar unos segundos, me respondió: ¡Por obligación uno hace lo mínimo y por compromiso, uno hace un poco más!..
¡Excelente respuesta, nunca la había escuchado!... Le agradecí en su momento y se lo agradezco también desde aquí, porque es la mejor, rompe el esquema de la respuesta facilota, que se da para no quedar mal… Y, además, me ha llevado a profundizar en el siguiente principio: “Para desarrollar un programa de mejora continua, primero hay que conseguir el compromiso de las personas, pues por obligación harán lo mínimo y con lo mínimo no se puede progresar” …
Y así también lo entendieron los participantes en el seminario: si la actitud de cada uno es hacer lo mínimo, el esfuerzo y la dedicación servirán solo para sobrevivir…
Y si lo piensan bien, así es la situación de muchas empresas, que sus ingresos les alcanzan justo para cubrir sus gastos y a penas consiguen el punto de equilibrio.
Las empresas que crecen son las que ven y entiende a su personal como un aspecto de verdad diferencial y estratégico y lo forman y motivan para que entiendan la empresa, su visión, su misión y sus objetivos y así, ir más allá de los mínimos para salir del círculo vicioso de sentirse satisfechos cumpliendo con los mínimos para sobrevivir.
Ordenadores, muebles, máquinas y otros recursos, cualquier empresa los puede comprar, no sin embargo, comprometer con sus objetivos en cuerpo y alma a sus colaboradores…
Inyectar moral de trabajo, motivación y entusiasmo en su gente es pues una cualidad importante de los jóvenes dirigentes, sin importar el nivel de la pirámide donde se encuentren…
Entonces, una forma de medir el éxito de un líder o de un colaborador, sería, si el líder o bien el colaborador, hace el trabajo que le corresponde “primero porque cobra y luego por obligación” o bien por que “prioriza el compromiso con líder y el trabajo y en segundo término, lo que cobra”…
Mírese en este espejo como líder o colaborador, saque sus propias conclusiones y tómeselas muy en serio, pues sean las que sean son “Sus propias conclusiones”… ¿Por obligación o por compromiso? ¡Usted tiene la palabra!
Cordialmente,
Pedro Roque
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