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La práctica hace la perfección
La práctica es el ejercicio intelectual o físico de lo teórico. Es hacer en la realidad lo aprendido o aplicar en tiempo real los conocimientos teóricos adquiridos. Entre más conocimientos se obtienen más se sabe. Entre más se aplican en la práctica, más experiencia adquirimos y más expertos nos volvemos.
Aprender y acumular conocimientos es muy bueno, ponerlos en práctica es mucho mejor. Si se sabe mucho, la satisfacción propia es inmensa, si se ponen en práctica los conocimientos, la satisfacción se multiplica por el número de personas que se benefician.
La “buena práctica” es aplicar los conocimientos con la calidad prevista, la productividad establecida y la rentabilidad esperada… Pero también, existe la “mala práctica”, que consiste en hacer las cosas como no está previsto, burlando los procedimientos establecidos, es decir haciendo las cosas mal, de forma chapucera o sencillamente, solo para salir del apuro.
Seguramente, habrá escuchado hablar sobre la implantación de programas de “Buenas Practicas” y quizás se ha preguntado: ¿Qué son las buenas prácticas?...Sencillamente, es el ejercicio repetido de un procedimiento o proceso bien pensado para hacer las cosas de forma segura y que poco a poco, con el ejercicio se vayan convirtiendo en buenos hábitos. … ¿Y qué es un buen hábito? Pues, conductas espontáneas útiles para hacer las cosas bien, con respeto consideración mutua y mucho cuidado… También puede entenderse como una buena costumbre. Por ejemplo lavarse las manos antes de comer, comer despacio, masticar bien, comer con la boca cerrada y lavarse los dientes después de comer es una buena practica que al final es un proceso lógico, secuencial y bueno para la propia saludo.
Mucha gente, quizás usted también, espero que no, sabe muy bien sobre los buenos hábitos y también de los buenos resultados de su aplicación, por que se los enseñaron en su casa cuando era niño.
Todos los días confrontamos el reto de que algo que sabemos como es sencillamente lo hacemos diferente. Algunos ejemplos:
- saludar cordialmente,
- despedirnos amablemente,
- dar las gracias sinceramente,
- en el cruce acelerar en amarillo,
- no dejar hablar al que nos quiere decir algo,
- responder sin haber puesto atención,
- querer tener razón a la fuera,
- cuando sucede algo que no nos gusta buscar inmediatamente un culpable,
- por descuido o falsas suposiciones cometer pequeñas injusticias y no disculparse,
- acelerar a mas velocidad de la prevista,
- llegar tarde a las citas,
- adelantar solo para ir adelante en la carretera.
- querer llegar con el coche hasta la puerta del lugar donde vamos,
- no bajar la tapa del inodoro,
Si quieres sigue con la lista, pues hay más cosas que nos gusta hacer sabiendo que hay que hacerlas de otra forma.
De donde viene la resistencia de hacer las cosa tal como deben hacerse y preferir a pesar Es mas fácil que hacerlas bien o nos divierte más hacerlas mal que hacerlas bien.
Yo creo que las dos cosas. Nos gusta pasar por listos a pesar de los riesgos que conlleva.
¿Y que se puede hacer?
Creo que de la siguiente forma.
1.Revisar en serio y mentalmente el sentido que tienen los buenos hábitos.
2.Concienciarse de las ventajas y bondades de ejercerlos.
3.Demostrarte que de verdad son útiles.
4.Reconcebirlos en la mente, es decir reconfigurarlos en la mente y colocarlos en la zona donde se encuentras los mecanismos de defensa o bien los mecanismos de prevención en nuestro cerebro.
5.Ejercitarlo intencionadamente hasta que se vayan convirtiendo en hábitos.
6.proponerse enseñárselos por lo menos a cinco personas y explicarles la ventaja de aplicar los buenos hábitos.
7.De las tantas cosas que hacemos vaya ejercitando una por una.
8.Revisa con frecuencia la ventaja de haberlos aplicado y haz las cuentas de las cosas que haces mejor.
9.Si es posible contabiliza los resultados que te ha traído contigo la aplicación de un solo buen hábito.
Durante tres años, estuve haciendo un trabajo para una gran empresa en Madrid y con frecuencia viajaba en mi coche. Pues por las prisas hacia muchos adelantamientos arriesgados e incluso en lugares prohibidos. Hasta que de pronto un buen día se me ocurrió no hacerlos y pensar observar intencionadamente que hubiera pasado si lo hubiera hecho. Pues de pronto instintivamente aceleraba para hacer el adelantamiento, pero al mismo tiempo se disparaba el mecanismo de defensa que me indicaba no hacerlo y no lo hacía. Cuando comprobaba que venia un camión o bien otro conductor mas atrevido, me daba cuenta de que hubiéramos colisionado y que una vez más me había salvado. Pues con este ejercicio mental, poco a poco cambie de sentir un placer raro cuando adelantaba y a sentir la seguridad de solo adelantar cuando era posible.
Pero lo mas importante es que como consecuencia mi cerebro me llevó a planificar en lugar de cuatro horas para llegar a Madrid cando no había autopista, a planificar cinco horas para llegar y salir una hora mas temprano. A quince adelantamientos peligrosos por viaje, como viajaba todas las semanas, creo que reduje el riesgo como en unos cinco mil momentos arriesgados de haber perdido la vida. Pues en esos momentos tenía un coche del año y veloz, de los que en ocho segundos saltaban de cero a cien kilómetros por hora.
Pues por haber hecho este ejercicio, que te recomiendo, es que aun estoy vivo y he visto crecer y graduar a mis hijos y también he realizado muchos proyectos interesantes de mi vida.
Los conocimientos, la sabiduría es muy bueno tenerla, pero si no se aplica, solo se complican la vida, pues sabiendo como hacer algo se haces mal.
Rebobina y escudriña en tu mente hasta que llegues el momento y a quien te enseño tal o cual buen hábito. Si sabes quien es llámalo, salúdalo y recuérdale lo que te enseñó, agradécele por habértelo enseñado y prométele que lo harás.
Este es un método sencillo de volver a los buenos hábitos y enseñárselos a otros para vivir más tranquilo y más seguro.
La practica hace la perfección entre mas veces practique los buenos hábitos más te acercarás a la perfección en cada uno.
Hasta la próxima semana,
Pedro Roque
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