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Las crisis... ¿Son buenas o malas?...
Depende quién eres, a que te dedicas y de qué lado estés.
Las crisis y la variabilidad
La irregularidad desmesurada de las variables que afectan a las economías, la variabilidad de las conductas de las personas, el deseo de mejorar, el miedo a lo desconocido y el efecto carambola, siempre han impactado previsible o imprevisiblemente a las personas, las familias, la sociedad, el país y el mundo.
Cuando algo se sale de las casillas manejables a que estamos acostumbrados, hay crisis. Éstas pueden ser: económicas, financieras, políticas, electorales, bélicas, familiares, espirituales, religiosas e incluso, crisis nerviosas.
Todos pasamos por crisis
Cada lector pasó, está pasando o siente como se acerca la siguiente crisis. En el mundo y aquí también son continuas y las tenemos de toda la vida. De algunas sabemos sus causas de otras no, unas se originan aquí y otras no se sabe dónde. Lo único cierto es que nos afectan…
Pero tan cierto es que las crisis son parte del desarrollo y del progreso, como que muchas han servido y servirán para reordenarse y ajustarse mejor, a los nuevos requerimientos de convivencia, antes, durante y después de la crisis, pues las hay, como la actual de los precios del petróleo, a las que como nos tenemos que ajustar y acostumbrar, las nuevas situaciones pasarán a ser normales.
Según se esté preparado para afrontarlas, así son los efectos. Si son positivos, hay que maximizarlos y si son negativos, tratar de minimizarlos.
Perjudicados y beneficiados
Siempre, incluso en las crisis tan trágicas como las guerras, hay países, empresas, familias y personas que salen perjudicados y otros, por el contrario, beneficiados.
Lo cierto es que las crisis deben aprovecharse para reordenarse y reordenar, por lo menos, algunos elementos interrelacionados con la crisis.
Así, reordenando la circulación y los hábitos de conducir de los conductores particulares y los profesionales, se puede aprovechar para reducir un poco la crisis del combustible. Si se reordenan los hábitos de compra compulsiva de una gran cantidad de cosas innecesarias, se reordenarán un poco las cuentas del hogar. Si se reordena la administración pública, se puede incrementar la eficiencia de los funcionarios. Si se reordenan las políticas de precios, se pueden contener, no perder o incluso, ganar más. Si se reordenan los presupuestos se puede reducir la contaminación en desperdicios y así, una serie de reordenamientos que afectan directa y/o indirectamente, la calidad de vida y de servicio.
También estemos claros que no hay soluciones de hoy para mañana y que las crisis y sus efectos a veces pueden durar hasta cinco años. Y esto se debe a que las causas de las crisis en primer lugar, son psicológicas y así como pueden ser eufóricas de comprar cuando existe bonanza, también la hay de desesperación por vender al precio que sea para rescatar la inversión.
La crisis del petróleo
Con relación a las crisis del petróleo, recuerdo que en los años setenta tuvimos una, viviendo entonces en Alemania, en la que llegó hasta prohibir que un par de domingos se sacaran los coches a la calle. La gente aprovecho para desoxidar sus bicicletas y los niños disfrutaron de las calles, pues fue en pleno verano.
Alrededor de los años ochenta y trabajando en un programa de integración del personal en una multinacional, también tuvimos otra crisis del petróleo, en aquel entonces, porque el barril había subido de 4 y 6 a 28 y 30 y actualmente el precio del barril del petróleo nuevamente ha alcanzado casi $140 y seguirá subiendo, según la OPOEP, hasta llegar a $200 por barril.
¿Hasta dónde se puede aguantar? Pues como en todo… Hasta reventar algo gordo, que ojalá para nosotros solo tenga efectos económicos y financieros…
Si fuéramos un país que tiene petróleo estaríamos contentos y frotándonos las manos, pero solo somos uno que consume y aunque ya se están haciendo muchas cosas para el ahorro y el uso de energías alternativas, la dependencia es demasiada.
Por las posibles huelgas del transporte debido a los altos precios de los combustibles, mira por donde, posiblemente los supermercados se queden desabastecidos y por efecto carambola y sin tener nada que ver en este lío, se dificulte la obtención de alimentos en las próximas semanas.
Los beneficiados con la crisis del petróleo
Los países productores de petróleo son los grandes beneficiados y desde la fundación de la OPEP que empezaron a reconocer el valor estratégico del petróleo no han dejado de enriquecerse y lo siguen haciendo de forma exponencial.
Personalmente no lo considero mal, pues es un bien finito que cuando se termina se terminó y hacen falta millones de años para que vuelva a haber petróleo.
Los emiratos y países árabes están realizando inmensas inversiones en construcción de los edificios más altos del mundo (800 metros y más) y por otro lado paraísos turísticos como futuras fuentes de ingresos. ¿Y de donde viene el dinero, pues del petróleo?
Pues así es la cosa, los países del primer mundo tienen su tecnología y su conocimiento, los países que tienen petróleo, tienen su petróleo, y ambos lados de la demanda y la oferta se necesitan. Como la economía es cíclica, unos tienen la sartén por el mango en una época hasta que por una nueva crisis para los del otro lado el mango de la sartén pasa a los otros.
En nuestro medio como sufridores de la crisis porque tenemos que pagar más por las hipotecas, más por el litro de combustible, más por los alimentos y más por muchas otras cosas sin que al mismo tiempo se incremente nuestro sueldo o las ventas, la única alternativa que veo es el reordenamiento conceptual de la estructura de ingresos y gastos de cada uno, tanto en el hogar como en la empresa.
El hábito de ahorrar, que había pasado de moda, cobra nuevamente actualidad, pensar antes de comprar, revisar lo que ya se tiene para ver si se puede evitar o posponer la compra y regular el consumo hasta donde dan los ingresos sin endeudarse, puede ser temporalmente una solución aunque personal, quizás no tanto macroeconómica, por que bajara el consumo y se inicia un nuevo espiral.
Pues eso…. Para afrontar la crisis y sus efectos en cada uno, o bien incrementas los ingresos o reduces los costos y si quieres hacer alguna reserva, trata de hacer al mismo tiempo las dos cosas.
Aprovechemos las crisis
En lugar de quejarnos de la crisis, preguntémonos ¿cómo podemos beneficiarnos de la crisis? y si no, pues que “Dios nos coja confesados”, pues la crisis solo está empezando….Ten encuenta que ademas de la construcción también estan en crisis el sector de la construcción, el financiero, el automóvil y desde hace muchos años la crisis de los valores humanos, que por no aplicarlos estamos como estamos.
Reordenarse y reordenar
Un primer paso es reordenarse y reordenar y asumiendo estas nuevas realidades salirse de lo de siempre y buscar nuevas alternativas.
Pedro Roque
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